Esta entrada será un 2×1 ya que aprovecharé la crónica sobre una escapada de 4 días a Potes (Cantabria) para comentar diferentes actividades que podéis realizar por la zona. ¡Espero que os guste!

Fotos cortesía de nuestra querida socia María Lara

El viaje a Potes desde Murcia

El viaje desde Murcia hasta Potes nos llevó aproximadamente unas 10 horas y algo, ya que nos desviamos a Bilbao para una transacción wallapopera. Si lo haces del tirón tienes 8-9 horas (según si paras o no).

Recomiendo encarecidamente que, si puedes, salgas pronto y llegues de día. De esa forma disfrutarás de un paisaje espectacular y la última hora y media se te pasará sin darte cuenta.

En cuanto a las paradas, si vas directo te recomiendo:

  • La primera parada para almorzar al paso por Madrid.
  • La segunda parada para comer en la misma ciudad de Burgos.

Una vez allí tienes de todo: supermercado, bares, restaurantes, camping, etc.

Panorámica de Potes

Primer día: escalada en Bejes y paseo por Potes

 

Dado el buen tiempo que teníamos en nuestro primer día de estancia, decidimos aprovechar para ir al “Sector Iniciación” de Bejes, a unos 30-40′ de Potes dirección La Hermida, pasando por su impresionante desfiladero.

Al sector se accede de forma muy sencilla, con apenas 100 metros de aproximación por un sendero. La roca en este sector tiene una adherencia increíble y varias vías desde IV hasta 6a+.

Bejes es una aldea pequeñita, pero dispone de un bar con terraza donde ponen buen embutido y queso para reponer fuerzas después de escalar.

Al terminar de escalar decidimos coger el coche para ir hasta el Mesón la Vega, a unos 10′ de Potes, por lo que tuvimos que invertir unos 40′ desde Bejes hasta el Mesón. El viaje mereció absolutamente la pena, ya que por 12€ nos pusieron un menú salvaje que te cagas (no sólo por la cantidad, sino también por la calidad).

Luego fuimos a pasear por Potes para tratar de bajar la ingente cantidad de comida que nos acabábamos de meter entre pecho y espalda, disfrutando de un paseito otoñal al atardecer por el cauce del río Deva.

Por último, hicimos compra en el supermercado para los días que íbamos a estar por allí (por cierto, un supermercado con muchísima variedad), y nos fuimos directos a casa para cenar algo y descansar.

Segundo día: vías ferratas y calistenia

Durante la mañana del segundo día, un par de nosotros tuvimos que quedarnos en casa trabajando, pero el resto de afortunados fueron a realizar la vía ferrata de Los Llanos (K3/K5).

Se trata de una ferrata muy vertical que empieza con un tramo K3, seguido por 3 posibilidades:

  • Escaparte para terminar la ferrata.
  • Seguirla por un puente, que continúa la ferrata (K3).
  • Meterte en una travesía desplomada (K5).

Está muy bien equipada, sólo que en algunos tramos el cable es muy corto (apenas 1 metro), cosa que la hace muy segura pero quizá más pesada para el ferratero experimentado.

La ferrata finaliza en un precioso mirador donde hay una mesa para poder disfrutar el paisaje mientras te tomas el almuerzo. Para la bajada tienes apenas 20′ de caminata por un sendero con algunos tramos expuestos donde existe la posibilidad de asegurarse con cable.

Al terminar la ferrata, no tuvieron suficiente y el grupo que fue a la ferrata hizo un entrenamiento en un parque de calistenia situado en Potes, cerca del cauce del río.

Después de degustar unas buenas lentejas, decidimos que todavía teníamos luz para disfrutar de otra ferrata, en este caso la de Socastillo (K3).

El aspecto más destacado de esta ferrata es la altura y exposición de algunos de sus pasos, con un enorme puente que psicológicamente puede ser duro para los que tengan vértigo.

Tuvimos la suerte de cruzarnos con varias cabras que hicieron la ferrata bastante divertida, ya que atravesar el sendero por el que discurré la ferrata se convirtió en una odisea y muchas risas.

La ferrata tiene algunos pasos de escaleras verticales, pequeñas trepadas, y algunos pasamanos muy chulos, pero lo más impresionante sin duda es la vista de la que puedes disfrutar durante todo el recorrido.

Terminamos de noche y fuimos directos a casa para cenar y ver unos cuantos vídeos de Mundo Inmenso, Deividcat y Adam Ondra, como buenos frikis antes de ir a dormir.

Tercer día: senderismo y rocódromo

 

No podíamos irnos de Potes sin subir a la Cruz de la Viorna, una subida de 700+ (desde la ubicación de la casa). Pero antes, mientras esperábamos a algunos amigos, pudimos disfrutar de una buena clase de yoga para activarnos. Algunos se activaron más que otros jajaja.

En cuanto llegaron el resto, echamos para arriba.

El paisaje nada más salir de casa era espectacular, con la niebla entre los árboles y una temperatura fresquita perfecta para caminar.

Dio la casualidad de que había una montería pero no tuvimos ningún problema salvo algún cazador gruñón que estaba apostado por ahí. Esto es algo que debéis revisar bien cuando vayáis de excursión por zonas de caza. En nuestro caso no hubo problema alguno en continuar la marcha.

La subida es bastante empinada pero poco técnica (a excepción de algún paso de roca resbaladiza y barro, algo normal en la zona). Los 700+ se cubren en unos 3,7 km, lo que da una pendiente media de más del 18% con tramos de hasta el 35-40%.

Después de bajar nos comimos un buen cocido. Y como el día se estaba torciendo, nos fuimos a entrenar en el rocódromo del pabellón municipal de Potes, donde por 5€ hubo algunos apretones en 6b+, unos cuantos V+ y mucho bloque.

Para terminar el día, cerveza en el bar “La reunión” (por el nombre ya os imagináis la temática del lugar) y una fiesta improvisada en casa con música, sangría casera, pizzas, baile, prácticas de RCP bailando la macarena y mucho más.

Cuarto día: paseo por Fuente Dé

Como colofón final para el viaje fuimos a visitar una de las zonas más emblemáticas de los Picos de Europa: Fuente Dé. Fuimos a una hora normal, sobre las 10 u 11 de la mañana. Recomendaría ir un poquito antes ya que se forma una cola bestial para el teleférico.

El teleférico nos costó 20€ (ida y vuelta) más 5€ por una perrita. Un precio bastante normal, ni barato ni caro, aunque si tu intención es deportiva (que no turística) quizá sería interesante hacerlo pateando ya que la vista es impresionante y sacas 800+. Desconozco la ruta así que no puedo darte información sobre ella, es cuestión de informarte bien y listo.

Al llegar a la estación superior del teleférico hay una cafetería, una sala de exposiciones que cuenta la historia del teleférico, un balcón voladizo con vistas impresionantes (salvo que pilles nubes), y algunas cositas más.

Desde la estación del teleférico salen rutas muy sencillas. Nosotros fuimos andando por la pista principal hasta un collado en el cual se nos empezaron a helar los mocos y decidimos dar la vuelta. La sensación térmica a fecha 10 de diciembre sería de 0-5ºC que con el viento se acentuaba bastante hasta -5ºC.

Lo bueno es que había nevado la noche anterior, pudimos ver el nacimiento de “Alpinin” y echar unas fotos impresionantes que estaréis viendo en esta misma entrada.

“Ojalá estuviera vivo…” Jajajajajaja.

Al final acabó despejándose y pudimos hacer algunas fotacas impresionantes antes de bajar otra vez.

A la vuelta de Fuente Dé habíamos reservado en el Mesón de Los Llanos (si, donde estaba la ferrata). El menú salió por 16€ y como siempre comimos impresionante, aunque personalmente diré que el Mesón La Vega me pareció mucho mejor.

Como era la última tarde nos quedamos en casa para ver alguna peli, organizar maletas y acostarnos temprano.

La vuelta a Murcia

Pues como cualquier vuelta a casa, una puta mierda y deseando que llegue la siguiente escapada jajaja.

 

Un viaje increíble que fue posible gracias a nuestra compañera Esther. ¡Te queremos!